Divagaciones de un mestizo valenciano en Barcelona
Por Ricardo García Moya
A finales de agosto hacía mucho calor en Barcelona, y la escalibada no me había
sentado nada bien, sentía náuseas. Tampoco me gustaba la cara de asombro de las
encargadas de la Biblioteca de Cataluña cuando servidor pronunciaba "vesprá", "atre",
etc., o utilizaba el verbo "eixir". Y conste que intentaba guturalizar fonemas y catalanizar
el léxico para disimular mi condición de ciudadano de segunda en Cataluña; pero tanto
ellas como yo sabíamos la verdad: era un vulgar mestizo valenciano.
EI día anterior, la profesora Anna Cabré había dado la voz de alarma en la Universidad
Catalana d'Estiu: "los mestizos estaban superando a los catalanes puros en
Cataluña
". No obstante, de momento no tenían nada que temer, siempre que no fueran
imprudentes como esa señora que defendía el idioma de Timoneda y Blasco Ibáñez.
Anna Cabré, directora del Centre d'Estudis Demográfics, glosaba las excelencias del
pueblo catalán hacia los mestizos venidos de España: nadie les devolvería al país de
origen, como hacen en otras naciones europeas; y exponía que, en Alemania, "un turco
de la tercera generación de una familia inmigrante continúa siendo considerado
inmigrante
".
Tampoco podía negarse su argumento de que Cataluña "no rechaza al inmigrante que iba
ascendiendo, dando lugar a un ciclo periódico de integración"; teníamos el ejemplo de Luis del
Olmo
, Raimon o Mariscal. Pero, quizá por los efectos de la escalibada, o porque todo
estaba en catalán en aquel centro público (nada de bilingüismo) las palabras de Anna
Cabré las asociaba a la Alemania de los años treinta.
Y, pensándolo bien, Luis del Olmo -cercado en su emisora Onda Cero de las Ramblas- era
incapaz de emitir la más leve crítica al catalanismo; había adoptado la actitud del esclavo sumiso y
complaciente. Los otros, Raimon y compañía... mejor me callo. EI latigazo institucional al
insubordinado mestizo es, siempre, inmediato. Qué poco se ha dicho en defensa de Gala que todo,
absolutamente todo el teatro oficial en la temporada 93-94, el subvencionado por las instituciones
de Barcelona, ha sido en catalán: sólo en catalán.
La manumisión del mestizo -metafóricamente hablando- no se concede fácilmente, pues ya el
escultor (¡ejem!) Alfaro añoraba ser catalán de verdad, no un pobre "valencianet". Otro
que lo pasó mal antes de su integración en el Olimpo cultural fue Germá Colón, cuando
todavía no era un militante defensor de la inmersión lermista (lean la diatriba contra sus
opositores de Valencia y las alabanzas a CasteIlón, por haberse aprobado allí "les
Normes del 32
", siguiendo los "plantejaments de l'Institut d'Estudis Catalans" (B.S.
Castellonense de Cultura, 1992).
Han tratado a Colón peor que la escalibada a mi estómago. Pasarán los años -como la letra del
bolero- y Germá Colón estará en el Diccionario Etimológico de Corominas corno ejemplo
de filólogo chusco, expuesto al cachondeo de los estudiosos (no me extraña que se
fuera a Basilea). Según Corominas: "No es seria la oposición que hacen a esta
etimología catalana Germá Colón y su alumno. La superstición del dato, que ya
alcanza extremos inconcebibles en nuestro filólogo valenciano, en su discípulo
Ilega hasta la malcrianza
" (DCECH, T§ 4, p. 453). Y no es la única corrección cruel que
le adosa al currículum vitae.
EI caso es que aquí, en la Biblioteca de Cataluña y sin que arqueara las cejas el personal, yo
podría escribir y pronunciar "rellonge" forma valenciana diferenciada de catalán "rellotge"
según el Diccionario Etimológico; y, de igual modo, debiera pronunciar y escribir la
"llonja" (Jaume Roig), vocablo valenciano diferente al "llotja" catalán, según Corominas.
Pero no puedo, pues estos arios del Omnium Cultural sólo conocen el "normalitzat", o
sea: el catalán. Y las variables que un mestizo pueda usar les tiene sin cuidado; saben
que es cuestión de tiempo. Lerrna ha creado un ejército de maestros y
colaboracionistas, bien pagados, que están realizando la inmersión catalana a toda
marcha en EGB y BUP.
Ha pasado el día y estoy descansando frente del Liceo, pero no puedo olvidar a los mestizos
(según Anna Cabré) que se han lanzado a destruir el Reino de Valencia. Paradigma de

éstos es el médico Emilio Rodríguez, premiado en Cataluña por su "Alacant contra
Valencia
", subvencionado por la ciudad de Girona y promocionado por la prensa del
salmonete.
EI mensaje que transmite Bernabeu es senciIlo: "promover la catalanidad en Alicante y
enfrentarla a la ciudad de Valencia". Y a un valencianet tan catalanero le IIueven terrones de
azúcar, como el premio "Carles Rahola" y los servicios de Ediciones Curial. EI mestizo
anhela "un arco mediterráneo con el País Valenciá, que liderará sin duda
Barcelona, y vertebrar la catalanidad
". La consigna es evidente: aislar a Valencia y
crear odio en Castellón y Alicante.
Suerte que en septiembre no estaré en Barcelona, pues seguro que Pujol le da un beso en la
boca a Lerma por emular a Cataluña en ayudas indirectas (publicidad y trucos similares)
a la prensa en catalán. Leo que en la "Mostra de Revistes en Catalá", a celebrar en la
Plaça Nova de Barcelona, encontraremos al Camacuc, Temps, SA0, Pentecosta, etc.
Es decir, las horrendas revistas -peores que la escalibada- que subsisten con los dineros
que el gobierno pujolsocialista extrae a los mestizos valencianos.
Tengo un día malo, es evidente, y encima el camarero me quiere cobrar seiscientas pesetas por
la cerveza que estoy tomando. ¿No advierte que soy un pobre mestizo, como él?
Las Provincias 23 de Septiembre de 1994