El caballero de Nules decía "oferix", no "ofereix"

Por Ricardo García Moya

Antes de la inmersión los valencianos eran dueños de su idioma y, en cualquier escrito, hacían referencias al mismo. Así en los folios que el doctor Cardona dedicó en 1677 al venerable Sarrió, leemos: "Se apellidaba Sarrio, cuyas letras en perfecto anagrama valenciano dicen rosari. Que en idioma castellano es lo mismo que rosario" (Exeq. Val. 1677, p. 95). Los barrocos buscaban enigmas en los nombres, de ahí que el ingenioso Cardona alterando las letras de Sarrió compusiera rosari en valenciano.

Eran tiempos en que la fecunda lengua engendraba neologismos independientes del castellano, gallego y catalán. Por ejemplo, hacia el 1600 son admirados en Europa los virtuosos de la esgrima, capaces de vencer a varios adversarios con la espada ligera. Estos caballeros se denominaron en idioma valenciano espasacints, antes de imponerse espadachí. Ahora, la inmersión ordena usar el catalán espadatxi, olvidando que antes de aceptar este saldo barcelonés podríamos recobrar el arcaísmo autóctono espasacint.

Los caballeros eran armados con ceremonial artúrico, debiendo dominar la espada en un plazo determinado por fueros: "Cavallers dins un any que seran armats dehuen ser spasacints" (Ginart: Repertori, 1608). Los juristas mantenían la s líquida procedente del spatha latino y del italianismo spadaccino, pero los literatos dudaban entre añadir vocal protética (espill, de speculum; espirit, de spiritus...), o respetar la pureza etimológica; Roig escribía spill en 1460 y el buen jurista Nofre Ginart prefería spasacint a espasacint.

Entre los valencianos de espada al cinto destacaba por su afición literaria Marco Antonio Orti. Nacido en Nules en 1593, fue nombrado caballero y secretario de la Generalidad del Reino, validando con su firma las órdenes dirigida a los caballeros espasacints que participaron en la Guerra deIs Segadors contra las tropas catalanas. Desde su cargo de escribano del Brazo Militar, o de los espasacints, modernizó léxico y ortografía en la prosa burocrática de la Generalitat, siguiendo su ideario idiomático expuesto en 1639. El caballero de Nules se declaraba partidario de no admitir arcaísmos como "llur, jatsia, cellehores"; voces del caduco "lemosín", según Orti, que fueron rechazadas por la "llengua valen-ciana (que) ab lo discurs del temps se ha anat polint y enriquint" (Orti: S. Quarto, 1640).

Las órdenes de la Generalitat eran supervisadas y firmadas por el caballero de Nules. En la fechada el 13 de marzo de 1650 encontramos los verbos valencianos que la actual inmersión catalana prohibe: "advertix, servixquen, eximirse, acudixquen..." (A. H. Oriola, leg. 984, any 1650) y no eran castellanismos.

El escribano de la Generalidad no toleraría el actual engaño a los estudiantes valencianos. Piensen, por ejemplo, que en el libro de texto "La flexió verbal" (Valencia, 1997), de Enric Valor, nuestros hijos leen: "pateix es preferible a patix, que no té‚ tradició literaria" (p. 8). ¿No tiene tradición literaria? El autor de la prosa ms valenciana del XVII, el capellán Joan Porcar, escribía el 9 de octubre de 1624: "La gran necesitat que patix la Corona de Valencia" (f. 445). La máxima institución valenciana, la Generalidad, en el impreso firmado por el caballero de Nules también usaba la forma verbal despreciada por los catalanistas: "TrebalIs que generalment patixen" (ib.).

La inmersión catalana transgrede cualquier frontera ética que debilite la expansión cultural y política hasta la Vereda del Reino en Beniel. Así, la Gran Enciclopedia Catalana divulga que Marco Antonio Orti, el caballero de Nules, era "un manifest entusiasta de la lengua catalana". ¡Vaya fantasía! La Enciclopedia Catalana no puede aportar ni una sola palabra de Orti en alabanza del catalán, ¡ni una!, ya que ensalzó y usó la "llengua valenciana" y su léxico: giner (no gener), amparant (no emparant), "depositar en la taula" (no dipositar a la taula). Además, en la prosa del caballero de Nulas encontramos las formas verbales del idioma valenciano "oferix" y "oferixc", no el catalán "ofereix" que Canal 9 divulga a todas horas.

Hoy, en Nules o Mislata, la inmersión catalana es dueña de nuestros hijos y no les concede ni tregua estival. Como todos los veranos, la Escola d'Estiu del P.V. dispondrá de las instalaciones de los colegios públicos de "Castelló de la Ribera" (para la inmersión no hay ley toponímica ni democrática que valga), el Saler de Valencia, Alacant, Xixona, etc. Todo está dispuesto para formar jóvenes catalanistas que votarán al Bloc dentro de cuatro años.

Y ocurre algo curioso, pues en el folleto de la Escola d'Estiu -aparte de las cuatro barras más o menos camufladas y la defensa del catalán y la denominación PV- no se cita a ninguna autoridad educativa o institución que les hubiera cedido los locales que pagamos con nuestros impuestos. ¿Son realmente los inmersionistas amos de todo, aunque el partido que ha ganado las elecciones tenga, creo, un ideario distinto? Tiempo al tiempo.

Las Provincias 20 de Junio de 1999