El “lo” y el Gripau de Tarancón

Ricardo García Moya

Como todos los cursos, la generosa Consellería de Tarancón ha regalado el Gripau (sapo, en catalán), a los estudiantes valencianos de COU y 2º de Bachillerato. Es un libro de 95 páginas que nos cuesta un pastón de los impuestos, pero la implantación del catalán, por lo visto, es más prioritaria que el AVE o la restauración del más bello mercado modernista del mundo: el Central de Valencia.

Entre los escupitajos que lanza el Gripau de Tarancón al idioma valenciano está el dirigido al neutro “lo”, prohibido por el Institut dEstudis Catalans. Un estudiante, según dice el sapo, no debe escribir “lo millor” (Gripau, Generalitat, 2002, p. 19), al no entrar en “les característiques morfológiques i sintáctiques de la nostra llengua”. El neutro “lo”, según la filología subvencionada, es un solecismo secesionista.

Sin herniarse, por favor, den un brinco hasta los tiempos del cinturón de castidad y Ausias March. Estamos en el XV (mentalmente), y los humanistas valencianos, sin hacer caso al Gripau de Tarancón, ya construían con el “lo” perseguido por Ascensión y su academia. Los comisarios de la Generalidad obligan a los alumnos, para suplir el neutro, a usar ridículas perífrasis dignas del psicólogo de Woody Allen; pero el “lo” aparece como artículo definido (Lo Rat Penat) o neutro (lo millor) en todos los autores valencianos; sea ante relativos, sustantivando adjetivos o dando valor enfático a la frase. Aquí tienen una ristra de secesionistas: “lo que ell volia” (Esteve: Liber, 1472); “lo que voleu... lo mes alt” (Trobes, 1474); “lo segur” (Pereç: Imitació de Iesuchrist, 1482); “seguint lo vulgar” (Alcanyis: Regiment preservatiu. 1490); “en tot lo que fará” (Corella: Psalteri. 1490); “fent lo contrari” (Valmanya: Carcer damor, 1495); “tot lo que he pogut” (Fernández de Heredia: La vesita. 1562); “un pecadoret com yo, ques lo que pot fer plorant?” (Timoneda: Misteri de la Iglesia, 1569); “es lo millor” (Bib. Nac. Timoneda: Romances, 1570); “ahon fará lo mateix” (Ord. custodia del Regne de Valencia. 1573); “lo mes alt de la espiga (…) creure lo que algú diu” (Pou: Thesarus, 1575); “lo que diu” (B. Nac. Ms. 1701, 1590).

Todo el lote de la academia de Ascensión, Rita, Cipriano y su hermana, el volátil San Zaplana e incluso, ¡uf!, Gloria Marcos; todos juntos no equivaldrían al valor de cualquiera de los autores citados, anteriores al 1600, que usaban el “lo” vilipendiado por el Gripau de Tarancón. Como seguirán engañando, les ofrezco otra tanda de valencianos que fueron catedráticos, notarios, predicadores famosos, escribanos de la Cancillería, poetas, coloquiers, novelistas, censores, lexicógrafos, etc.; todos usaron el “lo” y vivieron en los siglos XVII y XVIII: “acusat per lo mateix” (Ginart: Reportori de Furs 1608); “lo que diré ara mateix (...) lo que pretenen” (Mulet: Poesies a Maciana, h. 1643); “vist lo que busque” (Morlá: Somi del infern, 1645); “lo que es necesari” (Const. Universitat de Valencia 1655); “lo mes copiós de tot” (Eximeno: 2º Cent. Can. S. Vicent, 1656); “lo que no fará un ferrer” (Carbó: Luces de aurora, 1665); “cada u lo que li toca” (Rodríguez: Sacro Nov. S. Juan de Mata, 1669); “escoltar per les portes lo que diuen” (Ros: Tratat, 1736); “en lo demés” (Mas, L.: Sermó Cof. S. Vicent, 1755); “y lo atre que yo em calle” (Galiana: Rondalla, 1768); “de tot lo millor del porc” (Coloqui de la mosa de Peyró, h. 1790) No hace falta ser un Lapesa para valorar el uso sintáctico del “lo” que hacían estos escritores, al distinguir entre “acusat per lo mateix” y “acusat per el mateix”.

También los valencianos de los siglos XIX y XX usaron sabiamente el neutro “lo”, fuera en coloquis o piezas teatrales: “lo millor será callar” (Conversació de Saro, 1820); “aplegá a lo milor” (Baldoví: Un ensayo fet en regla, 1845); “de lo que pot fer” (Altet: Deu y lo mon, 1858); “lo que vullgues li diré” (Lladró: La boba y el embobat, 1872); “lo que fa la roba” (Colom: Lo que fa la roba. Castelló, 1875) ;“lo que trobe més de mancor” (Escalante: El agüelo Cuc, 1877); “lo que siga ya ho vorem” (Millás: Els microbios, 1884); “a lo millor” (Escrig: Dicc. 1887); “fa la guerra a tot lo noble y a tot lo gran” (Sansano: Una sublevació en Jauja, Elig 1896); “es, per lo tant, una festa típica” (Gadea: Tipos, 1908); “lo que vosté mane” (Peris: La peixca de la ballena, 1926); “lo que vullc” (Soler: No es aixó lo que yo vullc. Alacant 1931); “la barraca Lo millor de la terreta” (“El Mundo” Alicante, 21-6-2000). El neutro “lo” es patrimonial del idioma valenciano desde el comienzo de la prosa literaria que perfeccionó la sintaxis del tosco romance; pese a ello, la Generalidad autoriza textos donde se inculca a los niños esta falsedad: “Recorda que, en valencia, no utilitzem larticle lo” (Valencia, 1º Secundaria SM, 2002, p. 29). Así, los castellanos presumen ahora de tener una lengua “que, entre las románicas, es la única que ha conservado el artículo neutro lo”.

No sólo ha existido siempre en idioma valenciano, sino que actualmente es un recurso vivo, pues cualquier valenciano de Muchamel, Burriana o Alboraya construye frases correctas con el neutro: “lo millor del dumenge es la paella”, diferenciándolo del definido: “este chic es el millor de mosatros fent paelles en conill”. El culto Morlá, en 1651, usaba el mismo recurso: “lo prudent, lo cast, lo afable, lo cortés... ab ser grans excelencies” (Morlá: Romance, 1651). En esta composición, Morlá carga de valor enfático a los adjetivos, anteponiendo el neutro “lo” de grafía invariable (lo prudents que son, lo cortés del seu comportament, lo afables que eren el organiste y sa claqueta).

Otro detalle significativo es que, en esta poesía de 1651, hallamos la primera documentación el sustantivo “orb” en valenciano: “com en tot lorb es notori” (v. 42), anticipándose al catalán. Son detalles que no captan las retinas inmersoras del fascismo catalanero, igual que el neutro “lo” es invisible para el cientifismo chusquero de la academia de Ascensión.

Por cierto, conseller Tarancón, nuestros hijos no necesitan incorporar el “gripau” catalán de tus amores, pues en el idioma valenciano poseemos “sapo, granota, cullerot, cabut y renoc”, siendo este último alusivo a batracios raros o escuerzos; así, a los valencianos “renoc vert y renoc jagant” corresponden tus catalanes “gripau verd i gripau gegant”.

El “renoc” se documenta en el valenciano Jaume March, en el XIV, manteniéndose en todas las épocas: “tinc por als renochs” (Mulet: Romanç de Gayferos, h. 1660); “ulla de renoch” (Ortf Molés, Joseph: Soneto en consonats, 1690); “iPobra chica! y yo ¡renoc!” (Lladró: La boba, 1872); “renoch: escuerzo, nana de zarzal” (Escnig: Dicc. 1887). Está clar que Tarancón es el millor de lo millor del catalanisme que mos aufega.

Diario de Valencia 21 de Abril de 2002