Los okupas del "Liber elegantiarum"
Por Ricardo García Moya
La ocupación de inmuebles con patadón Corcuera tiene su variable cultural. EI okupa alega
necesidad de vivienda para adueñarse de la del ciudadano que posee escritura de propiedad.
EI indigente literario combate su miseria apropiándose del producto intelectual del que carece.
Trasladando la forzada moraleja al mundillo de Guttenberg, observamos que la primera obra
lingüística impresa en los reinos hispánicos fue el "Comprehensorium", de Joahnnes
Grammaticus, un gran diccionario latino publicado en Valencia en 1475. De ìgual modo, la
primera obra poética publicada en España, "Les trobes", también vio luz junto al Turia en 1474.
Y, por si fuera poco, en la Serenísima República de Venecia del 1489, Joan Esteve daba a
conocer en "latina et valentiana lingua" el primer diccionario impreso de las lenguas
peninsulares, el titulado "Liber elegantiarum".
De esta riqueza carecían los vecinos septentrionales y, desde Milá i
Fontanals, una plaga de okupas camuflados de progresistas filólogos inició
el asalto con patadón retórico y coz en la puerta del Derecho y propiedad
ajena. Donde leían lengua valenciana lo sustituían por cata- lana,
extendiendo el fraude por las universidades del orbe. Ahora, en 1998, quien
investigue cuál fue el primer diccionario impreso en romance leerá en la
"Gran Enciclopedia Catalana" que fue el "Liber elegantiarum", y le dirán que
era una "recopilación de frases catalanas". ¿Ven qué fácil es la tarea del okupa idiomático? No
hay miedo al desalojo, ni Jurat d'Agravis que les tosa. Y si el estudiante consulta la "Gran
Enciclopedia Valenciana" le endosarán dos disparates: que es un diccionario "catalán" y que
fue impreso en Valencia. Como ya denunció Mn. Alminyana, los de la "GEV" ni siquiera
olieron el incunable de 1489.
Los okupas propagan el fraude entre los estudiantes valencianos. En un
texto de COU le- emos: "EI Liber elegantiarum (sic), de Joan Esteve, es
un repertorio de palabras catalanas y latinas; da mucha información sobre
el catalán de la época", ("Trànsit", COU, p. 113) Es decir, repiten las
consignas de la "GEC". Esta ocupación es completada con el desprecio
hacia las singularidades gramaticales que posee el "Liber elegantiarum". Esteve
situaba la preposición en ante topónimo, escribiendo "en Capua, en Valencia"; construcción
sintáctica prohibidísima por los okupas que retozan por la Generalidad, Canal 9, sindicatos y
enseñanza. Sólo admiten la norma del Institut d'Estudis Catalans: "Estic a Capua".
EI idioma del "Liber" pluraliza sustantivos con ns en homens y jovens (no homes y
joves). EI fret acaba en t, no como el fred "immersor". Y la dulce prosodia valenciana la reflejó
Esteve respetando, por ejemplo, la consonante líquida en colps (no el catalán cops) y el
vocalismo ajustado de Ilauger, Ilaugerament; no los catalanes Ileuger y Ileugerement, donde
adjetivo y adverbio cierran vocal. Conviene recordar que las diferencias léxicas entre las
romances peninsulares consistían frecuentemente en una sola letra. Pues bien, en 1489 Joan
Esteve es- cribía en lengua valenciana estas palabras: sanch, servici, rey, beIlea, agudea,
bodes, aci, batallar, maravella, defendre, yo, iglesies, fadrí, mentres, fermar, etc. Léxico áureo
que los okupas susti- tuyen progresivamente pro sang, servei, rei, bellesa, agudesa, noces,
aquí, Iluitar, meravella, defensar, jo, esglésies, solter, mentre, signar, etc.
Sorprende el desprecio de Fuster y Guarner hacia los valencianos
"anticultistas, vulgares y viciosos" que usaban el dígrafo CH.
¿Desconocían estos profesores que la ch era imprescindible para la
plasmacibn escrita de la lengua valenciana del Siglo de Oro? Hojeando el
"Liber elengatiarum" observamos que Joan Esteve escribe chic, chiqueta, clocha,
antorches, empachar, etc. Cierto es que los okupas pueden acusar a Esteve de procaz por
sus picantes frases, pero no de inculto; era un lingüista meticuloso que sabía diferenciar entre

la fricativa x de angoixa y la africada ch de antorches.
Aunque en Valencia tenemos un ejemplar del "Liber", este verano quise palpar
el de la Bi- blioteca de Cataluña. En perfecto estado, extraña que etimologistas como
Corominas o Alcover no repararan en las voces que reflejaban el sistema consonántico del
valenciano clásico. Es el mismo defecto visual que les hace leer catalana donde Esteve
escribió valenciana; y en lugar de antorcha leen torxa. Menos mal que la Real Academia
Valenciana y el Diccionario de LAS PROVINCIAS respeta el antorches del Siglo de Oro,
usado por sor Isabel de Villena - "antorcha gloriosa"- y en los versos que Pere Martínez dedicó
en 1493 a la abadesa: "A vos, clara antorcha, espill d'excellencia". EI uso del dígrafo en este
vocablo permaneció en el idioma valenciano, aunque lo nieguen los okupas. Siglo y medio
después, el poeta Jacinto Morlá escribía "ab tantes briIlants antorches", en 1651; y en el sur
del Reino, el autor de "Manuscrito del Loreto" anotaba "30 antorches y 30 ciris", en 1680.
EI "Liber elegantiarum" no pertenece a los okupas catalaneros. Es una joya del
humanismo valenciano que floreció en Venecia, ciudad donde a fines del XV el genial
Leonardo da Vinci estudiaba las mareas y los efebos, el maestro Giorgione decoraba el
Foncado dei Tedeschi, y el curioso Alberto Durero dialogaba con Jacopo de Barbari sobre la
proporción humana.
Mientras, en el taller del maestro Paganino de Paganinis, el excelente papel
véneto se Ilenaba en octubre de 1489 de voces en "latina et valentiana lingua",
imprimiéndose el primer diccionario en un idioma peninsular: el valenciano.
Las Provincias 20 de Septiembre de 1998