Las Provincias 1 de Marzo de 1994
UN LIBRO VALENCIANO EN DIALECTO PANOCHO
Por Ricardo García Moya
Parece broma, pero es lo que puede leerse en un prestigioso catálogo publicado en
Nueva York. Concretamente se refiere al libro de Capítulos de Orihuela y Alicante,
redactado par el caballero don Luis de Ocaña y editado en Orihuela en 1613. Según
los americanos, estaría "printed in the Murcian dialect" (British Museum. Catalogue of
Printed Books to 1955. 27 vols. New York, 1967) .
No sabemos quién tomó el pelo a los que redactaron el catálogo, pero
probablemente fue algún bromista que intentaba hacer patria del sudeste sembrando
cizaña lingüística. En aquellos años, hacia 1967, se fomentaba la murcianización de
Alicante desde entidades financieras y políticas. EI embrollo era burdo, ya que
cualquier valenciano reconocería su lengua en los Capítulos "o Drets que te sa
Majestat en Oriola y Alacant", no así los huertanos de la vega murciana del Segura.
En el texto abundan vocablos que aun permanecen vivos, y con envidiable pureza
ortográfica: "Si tenen franquea no paguen res, al ser hu vehi. No es acostumat cobrar
dret de les vitualles ques porten al mercat y al coll, com son camarrojes, esparrechs,
caragols, pollastres. Pera dins lo Regne de Valencia: gavinets, cadenes, plats, taçes,
pichers, culleretes, tisores y tenalles chiques". Con la Y griega y CH, siguiendo las
reglas del Thesaurus Puerilis de 1575.
Está claro que no era panocho el idioma usado en 1613 en el sur del Reino de
Valencia. Además ¿cómo iba a serlo, si hasta el rey Felipe recibía correspondencia en
lengua valenciana y le servía de intérprete el marqués de Denia? (Arch. Cor. Aragón;
Cortes, L. 1 .350, Doc. 31 ) .
Pero el libro de Capítulos ha recibido más agresiones político-lingüísticas. En 1990
la Generalidad editó "La imprenta valenciana", con una referencia al libro de Capítulos
de Alicante bajo un punto de vista diferente -más norteño- al afirmar que en "la
biografía oriolana había textos catalanes como el Libro de Capítulos, escrito por el
doctor Lluis d'Orcanya (sic) e impreso por Agustí Martínez en Orihuela el año 1613".
EI ensayista, víctima de su celo, origina un cómico trabalenguas al querer
catalanizar el apellido de don Luis de Ocaña y transformarlo en Lluis d'Orcanya;
sospechosamente homófono con las hipervaloradas "homilíes d'Organyá". Y conste
que el castellano don Luis -miembro del Consejo de Felipe III- nunca firmó "Ocanya", y
mucho menos d'Orcanya".
Por si algo valiera la opinión de los contemporáneos del libro convendría recordar
que un año antes de que la imprenta de Martínez imprimiera los Capítulos, otro
Martínez oriolano publicaba una crónica sobre los festejos celebrados aquel año en la
ciudad del Segura, con esta aclaración: "en la Catedral de Orihuela se exhibieron
versos en Lengua Valenciana" (Martínez, F.: Fiestas. Orihuela 1612, f. 10).
Estas palabras del oriolano Francisco Martínez testificando el uso de la Lengua
Valenciana en Orihuela en 1612, no valen para nada, pues la demoledora "immersió"
altera los documentos originales. Paradigma de estos desmanes es el reciente
"Diccionario Histórico de la Comunidad Valenciana", en el que afirman: "incorporada
Orihuela al Reino de Valencia en 1304, a partir de entonces, acoge los fueros
valencianos e impone el catalán como lengua oficial" (p. 578). Por cierto, además de
panocho y catalán, también hubo autores que -respondiendo a la teoría política de los
imperios, en el año 1941- calificaban al idioma valenciano como "aragonés",
basándose en que sus escritores procedían del Reino de Valencia, miembro de la
antigua Corona de Aragón: "abbozo di decorazione con il motto aragonese: Guarden

les forses" (Degenhart, B.: PisaneIlo. Torino, p. 79). EI escritor aludía al lema "Guarden
les forses" de Alfonso el Magnánimo -sugerido, quizá, por su halconero mayor Ausías
March- y reproducido en rajoletes de Manises del siglo XV y objetos decorativos.
Ante tanta confusión, qué placer produce releer a nuestros clásicos. Incluso Juan de
Timoneda, en EI Patrañuelo (año 1567), proclamaba orgulloso que sus narraciones
"las novela". Ahora, cuando los glosadores recogen la frase de Timoneda, añaden que
es "catalán" o la suprimen, como hace José Romera Castillo en su edición de EI
Patrañuelo (Cátedra, 1986, p. 53). Este profesor, como él mismo pregona, sigue Ias
teorías de Fuester y Guarner.
Ni la Inquisición Ilegó tan lejos, pues, por lo menos, no tergiversaba la singularidad
idiomática. En el Índice de libros prohibidos por mandato del inquisidor general Agustin
Rubín (Madrid 1790), encontramos esta anotación: "Boneto, J.: Gracias de la Gracia.
Madrid.p.17. Dice que hablando S. Vicente Ferrer en valenciano, le entendían las otras
naciones; gracias a ninguno concedida. Borra ninguno; y pon pocos." (p.118).
En fin, no hay duda que los mejores defensores del idioma valenciano son Ios
textos originales, y no los "científicos" estudios que lo encuadran como panocho,
catalán o aragonés; según procedencia e ideología política del autor.